domingo, 6 de julio de 2014

The Vampire Diary[Capítulo 7]


Capítulo 7:La Antigua y Nueva Hermandad.
Katherine empezó a mostrarle todo lo que parecía ser un poblado escondido. Todos los hogares eran pequeños, simples cabañas que aunque no lo pareciese contenían todo tipo de tecnologías y cosas necesarias, había dicho Katherine. Todas eran exactamente iguales, diferenciándose simplemente por los colores o por la presencia de algún pequeño huerto en el caso de los más adinerados. Katherine había dicho que lo más importante del poblado era la discreción y por ello sus habitantes  no hacían casas, por el miedo a ser descubiertos por la civilización humana. Por las estrechas calles rondaban personas de todas las edades y por lo que se podía apreciar de diferentes épocas, porque aquel poblado no era de simples mortales, era de vampiros. Vicky observaba atenta a las personas que la rodeaban, había una joven de cabello rubio vestida con un sencillo peplo y con una corona de flores adornando su cabeza, sin duda esa joven vampira era de Grecia. Había personas  de la primera civilización egipcia e incluso de épocas más lejanas. De pronto miró a su acompañante, antes le había traducido el significado de la inscripción griega del pozo, Katherine llevaba décadas siendo una vampira, porque ella había vivido en Grecia hace muchos años atrás.
Más tarde Katherine le mostró la torre, se trataba de una edificación antigua, con el tejado medio roto y las ventanas llenas de polvo y que apenas conservaban el cristal. La puerta era de madera y se veía claramente que había sido reparada varias veces porque tenía un montón de tablas clavadas para tapar agujeros. Vicky no entendía porque la joven vampira tenía tanto empeño en enseñarle aquella torre que aparentemente lo único que podía esconder era polvo.
Katherine giró el pomo de la puerta que comenzó a chirriar a medida que se abría, tras ella Vicky pudo observar asombrada que se escondía otra puerta, que a diferencia de la anterior se encontraba en buen estado. Tras abrir esta última puerta en la torre se divisaba una amplia sala perfectamente conservada. La pared estaba cubierta por un montón de cuadros, los cuales ahora una mujer de apenas unos 26 años limpiaba cuidadosamente subida a una escalera. Al fondo se divisaba una escalera de caracol que por lo que Katherine le había susurrado al oído llevaba a otras 100 salas diferentes. Vicky la miro seria arqueando una ceja, eso era imposible se había dicho a sí misma. Pero el semblante serio de Katherine le decía que no mentía .Al lado de la  escalera de caracol se divisaban 12 personas sentadas en diferentes tronos que las miraban con curiosidad. Katherine se alejó  de Vicky para ocupar su lugar en el trono del centro que antes había estado vacío.
En la sala reinaba un silencio incómodo, que pronto termino con un montón de cuchicheos entre las personas del trono sobre la recién llegada, hasta que finalmente Katherine cesó los  incesantes cuchicheos y habló:
-Vicky quiero presentarte a la Nueva Hermandad- dijo la joven.
Vicky la miró atentamente y asintió. Instintivamente Katherine miro fijamente a los que estaban en la sala y continúo:
-Te presento a mis antepasados, ellos fueron anteriormente los reyes de la hermandad, pero ahora que he cumplido los mil años de vampira este es mi lugar-dijo a la vez que acariciaba el terciopelo del trono- estos que ves a mi lado son mis padres, Atenea y Laiel.
La joven reina continúo con las presentaciones, pero la vampira apenas la atendía y ella en lo fondo lo sabía, pero no podía prescindir de aquellas presentaciones, al fin y al cabo eso es lo que se había hecho siempre con los vampiros nuevos.
-Como debes suponer hay muchos más antepasados ya que somos inmortales, pero algunos fueron librados de esa inmortalidad-tragó saliva y recordó a los que tristemente habían sido asesinados- otros se fueron a otras hermandades para proporcionar ayuda-prosiguió.
-Katherine, no quiero interrumpirte pero dentro de una hora mi madre llegará a casa y me gustaría estar en ese momento- dijo tímidamente la adolescente.
Los demás presentes la miraron con desaprobación, como se atrevía a tratar así a una reina? Katherine se percató  del enfado de sus acompañantes y los miró tranquilamente, no debían interferir.
-Lo que te quiero decir trayéndote aquí es que es muy importante que elijas tu destino, si quieres pasarlo con nosotros, gente pacífica que simplemente te quiere guiar y ayudarte  o con unos vampiros que pretenden acabar con los humanos.-dijo con semblante inespresivo.
La adolescente se quedó pensativa, como si las palabras de la reina resonaran en su cabeza una y otra vez dejándola en estado de shock. Los presentes esperaban su respuesta pero se tuvieron que conformar con que la reina la acompañase a su casa y la dejase pensar.
Vicky no parecía reaccionar, simplemente apoyaba su cabeza en la espalda de Katherine mientras esta la llevaba con agilidad por el bosque en su moto negra, eso les permitiría llegar a tiempo y que la madre de Vicky no descubriese nada. Katherine paró su moto metros atrás de la carretera, no se podía arriesgar a que los humanos la viesen. Vicky reaccionó y comenzó a caminar de camino a casa sin decirle ni siquiera un “adiós” a su acompañante.
Tras unos quince minutos Vicky seguía caminando por la carretera, había pensado en lo que Katherine le había dicho, pero aún seguía sin saber cómo actuar. Dos hombres pálidos la alejaron de sus pensamientos. La joven levantó la cabeza, pudo observar a dos hombres robustos  y con la piel blanca. Uno tenía los ojos verdes y el pelo rizado y pelirrojo, el otro en cambio era japonés y sus ojos parecían dos almendras con un color marrón como los días de otoño.
-Hola muchacha, que te parece si te unes a la Nueva Hermandad?-dijo el de los ojos verdes mordiéndose el labio a la vez que le mostraba sus colmillos blanquecinos.
La muchacha no contestó, se limitó a intentar huir, pero los hombres la agarraron por el brazo y se limitaron a llevársela a rastras.
-Soltadme imbéciles, no pienso unirme a unos frikis como vosotros!-dijo en tono molesto.
Intentó forcejear pero los hombres eran más hábiles y fuertes, así que utilizando todas las fuerzas que disponía  los encaró y les dio una patada donde más duele, si, en la entrepierna.
-No dejáis de ser hombres al fin y al cabo-dijo seria mientras los hombres se retorcían de dolor.
Continuará…

1 comentario:

  1. Hola Vane! Muy chula la historia! ^^ Sigue asi!
    Sobre el concurso de mi blog,esta bien,esa norma,era porque el año pasado solo 3 personas me lo enviaron por correo,y las demas concursantes me lo dejaron en blingee,blogs o demas páginas y a la hora de hacer las votaciones era un lio por si me faltaba alguien,pero por una excepción no hay problema! Me encantaria que participaras!

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